La herencia internacional es una situación cada vez más habitual, especialmente cuando una persona posee bienes en distintos países o cuando los herederos residen fuera del país de origen del fallecido. Este tipo de herencia implica una mayor complejidad jurídica y fiscal, ya que entran en juego normativas de varios Estados y normas de Derecho Internacional Privado. En este contexto, es fundamental entender qué se considera una herencia internacional, qué legislación se aplica y cuáles son los pasos necesarios para gestionarla correctamente y sin errores.
Se habla de herencia internacional cuando en una sucesión intervienen elementos de diferentes países, como ocurre cuando el fallecido residía en un Estado pero tenía bienes en otro, cuando los herederos viven en el extranjero o cuando el patrimonio está repartido entre varias jurisdicciones. Estas circunstancias obligan a coordinar procedimientos legales y administrativos en distintos países, lo que puede generar dudas sobre qué ley aplicar y cómo realizar los trámites de forma válida.
En el ámbito de la Unión Europea, la norma clave es el Reglamento Europeo de Sucesiones 650/2012, que establece que, con carácter general, la ley aplicable a la herencia será la del país de residencia habitual del fallecido en el momento de su muerte. No obstante, el causante puede haber elegido en su testamento que se aplique la ley de su nacionalidad. Este reglamento también introduce el Certificado Sucesorio Europeo, un documento que facilita la acreditación de la condición de heredero en otros países de la Unión Europea y simplifica notablemente los trámites transfronterizos. Cuando la herencia afecta a países fuera de la UE, es necesario analizar los tratados bilaterales existentes o la normativa interna de cada Estado implicado.
Uno de los principales problemas en las herencias internacionales es la determinación de la ley aplicable, especialmente en casos de doble residencia o doble nacionalidad, lo que puede dar lugar a conflictos de leyes. A ello se suma la necesidad de traducir y legalizar documentos extranjeros, que normalmente deben ser traducidos por traductor jurado y, en muchos casos, apostillados conforme al Convenio de La Haya para que tengan validez legal. Otro aspecto clave son las diferencias fiscales, ya que cada país cuenta con su propio sistema impositivo y puede ser necesario liquidar impuestos en varios Estados o aplicar mecanismos para evitar la doble imposición. Además, la coordinación entre herederos puede resultar complicada debido a la distancia geográfica, los distintos husos horarios y la dificultad para firmar documentos o formalizar la aceptación y partición de la herencia.
La correcta gestión de una herencia internacional comienza con la recopilación de toda la documentación necesaria, como el certificado de defunción, el certificado de últimas voluntades, el testamento si existe y los documentos que acrediten la titularidad de los bienes. A continuación, es imprescindible determinar qué ley resulta aplicable, revisando si el fallecido hizo una elección expresa en su testamento o aplicando la ley de su residencia habitual. En los casos en que sea posible, solicitar el Certificado Sucesorio Europeo facilita enormemente el reconocimiento de los derechos hereditarios en otros países de la UE. La traducción y legalización de los documentos es un paso esencial para que puedan utilizarse en otro Estado, al igual que la correcta liquidación de los impuestos correspondientes en cada país donde existan bienes, teniendo en cuenta las posibles deducciones por doble imposición. Finalmente, debe formalizarse la aceptación de la herencia y la partición de los bienes ante notario o ante el órgano competente según la legislación aplicable.
Un ejemplo habitual es el de un ciudadano francés que reside en España y fallece dejando inmuebles en España y cuentas bancarias en Francia. En este caso, la ley aplicable a la sucesión será la española, salvo que el fallecido hubiera optado expresamente por la ley francesa en su testamento. Será necesario liquidar el Impuesto de Sucesiones en España por los bienes situados en territorio español y cumplir con las obligaciones fiscales en Francia respecto a los bienes allí ubicados. Además, los documentos emitidos en Francia deberán traducirse y legalizarse para que tengan validez en España.
Contar con asesoramiento profesional especializado es clave en cualquier herencia internacional, ya que este tipo de procesos requiere coordinar normativa civil, notarial y fiscal de varios países. Un abogado experto puede determinar correctamente la ley aplicable, evitar conflictos de jurisdicción, gestionar traducciones y legalizaciones, tramitar el Certificado Sucesorio Europeo y controlar los plazos fiscales para prevenir sanciones. En Herencias Legales acompañamos a las familias en todo el proceso de herencias internacionales, gestionando la documentación y los trámites necesarios en diferentes países para que puedas recibir tu herencia de forma segura, ágil y sin conflictos. Contacta con nosotros y te ofreceremos un plan de actuación adaptado a tu situación concreta.